OPINIÓN Flamenco y viceversa

Si los artistas gritaran ¡Basta!

Miguel Poveda, artista flamenco reconocido por las masas y que ha dado el primer paso en cantar contra la crisis. | svya.es

Miguel Poveda, artista flamenco reconocido por las masas y que ha dado el primer paso en cantar contra la crisis. | svya.es

Manuel Sualis | Sevilla

Actualizado el 06 de julio de 2012. 13:25

Iba en el asiento trasero del coche escuchando en el reproductor de música el nuevo disco de Miguel Poveda. El volumen estaba bajo por que hablábamos, no recuerdo muy bien de qué, pero aquella conversación no debía ser de mi agrado porque mi atención se centraba en escuchar al catalán. Por educación no quise decirle a la conductora que subiera el volumen, lo que equivalía a decirle "callaros que no me interesa lo que habláis". Así que, mientras miraba el paisaje mediterráneo y me entretenía dibujando formas con las nubes caprichosas y rebeldes llegó a mi oído la palabra 'crisis' en boca de Poveda.

Para aquellos que tienen el CD 'Arte sano' en su poder sabrán que en las bulerias de Cádíz, en el lugar de la populosa letra "y que la hambre la vamo a sentí, que mire usté que grasia tiene ette paí", dice en un momento dado, "y que la hambre la vamo a sentí, que mire utté que crisi tiene ette paí", sustituyendo la jubilosa palabra "gracia" por la contundente y hastiada "crisis".

Es muy digno que Poveda actualice una letra para hablar de la crisis. Al fin y al cabo, es una letra del pueblo

El sobresalto interno me dió que pensar. "Mira tu, el Poveda, se moja y cambia la letra a una memorial y casi ancestral frase del pópulo flamenco". Desde luego, me parece muy digno de su parte que actualice esta letra, ya que al fin y al cabo, si las letras salen del pueblo, del pueblo son, ¿no? . Tiene todo el derecho del mundo a hacerlo. No sólo eso, supongo que tambien la necesidad de expresar un sentimiento de un cantaor que cualquiera que lo conozca un poco, tanto a él como a su hermana, la bailaora Sonia Poveda, sabrá que son dos personas activamente comprometidas con el medio que les rodea.

Evidentemente, no es lo mismo que esta llamada de atención la haga un Miguel Poveda mediático y enormemente reconocido entre la masa genérica de este país, que lo haga 'Perico el de los palotes'. Poveda tiene la capacidad de llegar a un sector del público bastante más amplio que 'el de los palotes' y es precisamente su capacidad de compromiso lo que puede hacer que muchas personas se planteen cuestiones vitales que le rodean de a diario y que en un momento dado, la voz del catalán les haga reflexionar más profundamente acerca del desastre que está viviendo un país que se derrite irremediablemente desde hace al menos cuatro años, sin tener nada que ver las altas temperaturas del termómetro veraniego.

Precedente del 'No a la guerra'

Dejando de lado la actitud de Poveda, me pregunto por qué el resto de los artistas, y con ello me refiero a todas las disciplinas posibles, no han pasado a la acción y toman parte activa de una respuesta mas contundente y organizada, o al menos, aunque no esté organizada, que se comprometan con un público que les da de comer, y que ahora no tiene mendrugo de pan que poner en la mesa a las tres de la tarde. Son esos artistas del mundo de la música, del cine, del teatro, de la literatura, de la pintura, de las artes en general, los que tal vez deberían coger la sartén por el mango y ser participes de un 'Basta Ya' como el que derrocó al gobierno de Aznar al renegar contundentemente de la Guerra del Golfo. Un movimiento que arrastró a miles de personas a las calles para gritar que estaban hartos de participar en una guerra que mataba a miles de inocentes por el interés de unos pocos gobernantes sin escrúpulos.

En aquellos días que quedarán para la historia, nos movilizamos contra una guerra que surgía a miles de kilómetros de aquí. Hoy la guerra la tenemos en casa. Permanecemos petrificados como si nos hubieran dejado sin corriente eléctrica, totalmente off, ni siquiera en stand by. La fuerza de aquel movimiento que salió de la calle y llegó al parlamento, generó una bola imparable y cuesta abajo que a medida que caminaba, aumentaba de volumen y peso, reventando en los hocicos de los dos leones que aguardan a medio sentar y apoyando una de sus patas delanteras en una simbólica bola del mundo a las puertas mesmamente del parlamento español. Y tocó diana.

Responsabilidad de todos

La responsabilidad desde luego es de nosotros mismos y el que suscribe se azota el primero ante la falta de coraje y el pasotismo
que llevamos dentro. Los mineros del carbón han sido una leve esperanza de respuesta, pero lo vemos desde el sillón de casa en la tv, mientras esperamos el plato de potaje a las tres de la tarde en la mesa, sin mendrugo de pan, que ya, ni para eso nos llega. Pedirles a los artistas que hagan de abanderados de una causa que nos implica absolutamente a todos no es de recibo, pero ellos son conscientes de que con un solo dedo que muevan, pueden hacer despertar los otros cuatro que nos quedan en la mano.

La imagen y la voz de los artistas llegan más hondo que la de todos los mineros, médicos y funcionarios juntos

Si en la época de Franco y en la Transición fueron eje de multitud de movilizaciones y respuestas contra la represión política del fascismo, si en la época del 'No a la Guerra' fueron decisivos para cambiar el voto y la mentalidad de algunos políticos, ¿por qué no actuar ahora? Subirse al escenario y gritar que los rescatados debemos ser el pueblo, que la crisis que la paguen los banqueros y los políticos, no el pueblo. Que canten, que actúen, que realicen arte, que se expresen dentro de sus ámbitos de trabajo en contra de esta aniquilación tan desgarradora que estamos sufriendo el pueblo, que nos ayuden a rebelarnos, porque su voz y su imagen, por suerte o por desgracia, para la inmensa mayoría del pópulo, es más importante y llega más hondo que todas las reinvidicaciones de los mineros, los jornaleros, los taxistas, los funcionarios y los médicos juntos.

Por una vez en la vida, un artista del mundo flamenco abre la boca para decir basta. Hay otros artistas igual de válidos que llevan mucho tiempo haciéndolo, pero ellos son reconocibles en nuestro ínfimo mundo flamenco, no fuera de él. Poveda es un artista de masas, disco de oro a las primeras de cambio. Ojalá su juguetillo de las bulerías de Cádiz llegue lejos. Miguel Poveda ha puesto su granito de arena. Que sea un ejemplo y cunda. ¡A la calle! ¿A qué esperamos?


Manuel Sualis, nacido en el sevillano barrio del Polígono de San Pablo.
Presidente de la Asociación de Cultura Flamenca Samaruco, crítico de la Revista especializada Jerez Jondo y responsable de programación de diferentes ciclos de flamenco en Sevilla. Su relación profesional con el mundo que engloba el flamenco en su pluralidad, le aportan claves que le ayudaran en la tarea de buscar diferentes puntos de vista, un flamenco diferente, muy curioso y sobre todo, humano. Aportar y recibir, Flamenco y viceversa.